Testimonio Agapito Díaz Cabrera

(Sacerdote diocesano. Ávila. España)

mariano vazquez

Mi conocimiento y posterior trato con don Sebastián Gayá Riera no vienen precisamente a través del Movimiento de Cursillos, sino por otra vertiente de su excepcional personalidad.

Yo le conocí en los últimos días de noviembre del año 65, a mi regreso de Ginebra a Madrid, llamado por Monseñor Fernando Ferris Sales, Delegado Episcopal de la Pastoral de Migraciones.

Sustituí precisamente a don Sebastián en el cometido que él tenía encomendado en la Sede de Migraciones, en el número 10 de la calle Guadiana. Puedo decir que, desde aquellos primeros contactos y en los años siguientes en los que ha seguido y sigue una amistad entrañable por ambas partes, he visto siempre en don Sebastián a un sacerdote cabal, tal como le ha necesitado y necesita la Iglesia de nuestro tiempo.

Su capacidad intelectual y su gran corazón me han parecido siempre encomiables, cien por cien. Su modestia y su humildad, verdaderamente admirables.

Sus pruebas de amistad para conmigo, dignas del mayor elogio.  En su faceta de director y animador de los Cursillos de Cristiandad le he conocido menos, pero las referencias que he tenido de él han sido siempre ejemplares.

Ávila (España), 12 de octubre de 1998
Testimonio recogido en el libro
«Conversaciones con Sebastián Gayá» de Mariví García. Madrid. 2005