Testimonio Josef García-Cascales
(Sacerdote Claretiano. Viena, Austria)

¿Unas palabras sobre mi querido y viejo amigo, Don Sebastián Gayá? ¡De mil amores!
Nuestra amistad es ya muy vieja, sólida, gozosa. Me parece que nos vimos por primera vez en la primera Ultreya Mundial en Roma el año 1966. Pero yo conocía mucho del perfil espiritual de Don Sebastián mucho antes. Y recuerdo que en una de las peroraciones durante la Ultreya en Roma algún sacerdote habló con simpatía de lo que Don Sebastián Gayá significaba como instrumento de Dios para el Movimiento de Cursillos de Cristiandad. Él hablaba de Don Sebastián como de un instrumento pequeño, porque Dios es grande… Yo creo, que el ser instrumento en manos de Dios es preciosísimo y grande, porque toda la grandeza de Dios se comunica al instrumento.
Dios al suscitar el Movimiento de Cursillos de Cristiandad se transmitió entre otros al pequeño instrumento Don Sebastián y lo hizo y lo dejó grande.
Más tarde nos encontramos con frecuencia en el Secretariado Nacional de los Cursillos de Cristiandad en Madrid. Y pasamos nuestras buenas horas en amigable, profunda, inquieta conversación. Yo le contaba algo de nuestras correrías por el centro de Europa al servicio de nuestro Movimiento. Y él me daba respuesta sacerdotal y pedagógica: admiraba mis hazañas, se interesaba y preguntaba… y reíamos. Él me contaba e iluminaba sobre cosas, dichos y hechos en lo tocante a todo lo del Cursillo, sobre todo su historia.
Mi apreciado amigo Don Sebastián no podía faltar en Austria y en el centro de Europa. Yo, personalmente, lo he invitado varias veces a estar entre nosotros, a celebrar con nosotros, a buscar y proclamar como nosotros.
Recuerdo muy especialmente nuestro encuentro en Altaussee en la Austria Alta, junto a uno de los lagos glaciales más preciosos de los Alpes Austríacos. Estaba con nosotros el entretanto fallecido Obispo de los Cursillos en Austria, Florian Kuntner, que apreciaba mucho a Don Sebastián. El segundo día del encuentro de Dirigentes de los Cursillos de Austria y Alemania, nos dio Sebastián por la mañana una meditación, en la que nos relataba, cómo surgió la trilogía “Espíritu de caridad, de ilusión y de entrega”, y sobre todo nos dijo unas palabras calurosas, con las que caldeó el ambiente.
Al final nos dijo: “Pedimos al Espíritu Santo, que sea viento y fuego en este encuentro, como lo fue en el día de Pentecostés para los Apóstoles, es decir: ilusión, entrega y amor. Lo que se ha dicho ya muchas veces dejádmelo repetir a mí también: el Movimiento de Cursillos de Cristiandad puede ser un nuevo Pentecostés. ¡Dios lo quiere! ¿Creéis vosotros, que yo no lo voy a querer?”
En un encuentro del Grupo Europeo de Trabajo en Zagreb, la capital de Croacia, tuvo Don Sebastián una intervención muy sentida, de modo que el que era entonces Cardenal de Zagreb, Franjo Kuharic, tuvo un comentario largo y también muy sentido sobre las palabras de Don Sebastián.
En todos estos años hemos mantenido, Don Sebastián y yo, una correspondencia relativamente intensa, y no pocas de nuestras cartas las hemos publicado en nuestras revistas: él en la suya “Cursillos de Cristiandad”, y yo en la mía “Cursillos – Evangelium heute – “. En los últimos años, quizás por aumentar nuestros años de vida y por eso también el trabajo, nos hemos escrito algo menos. Pero los dos sabemos la infinidad de cartas que nos hemos escrito de corazón a corazón… tan intensas como los abrazos que nos damos cuando nos encontramos.
Otro recuerdo grande para mí de mi querido Don Sebastián: Después de algunos malentendidos nos decidimos en el Encuentro Mundial de Dirigentes en 1972 en Mallorca, empezando por los dirigentes de Portugal hasta los principiantes italianos e irlandeses, a “fundar” un Grupo de Trabajo Europeo. Las conversaciones preparatorias fueron vivas y hasta entusiastas. El más tarde Obispo de Funchal, Francisco Santana, escribió unas actas preciosas sobre estas conversaciones. Allí estaba Don Sebastián Gayá: callado, atento, animando. Entre otros fue él, el que pidió insistentemente, que la dirección del Grupo de Trabajo Europeo la asumiésemos nosotros en Viena. ¡Buen amigo, Don Sebastián! ¡Buena carga, cuando los Cursillos en Europa estaban en general en “tenguerengues”! Y cuando fuimos a la capilla, recuerdo, que Don Sebastián estaba arrodillado junto a mí, muy calladico, muy humildico, pero muy decidido cuando tuvo su “oración sonora”.
Y ahora me dirijo a ti directamente, mi querido y viejo amigo, Don Sebastián: Dios te mantenga el espíritu abierto para todo y para todos, que siempre has tenido y tienes… Dios te pague el corazón gozoso que siempre nos has ofrecido… y en tu humildad, alguna vez sufriente, sigue valientemente mirando hacia arriba, y desde arriba hacia abajo.
Una amistad larga y gozosa llega a hermanar, y si se hace más larga y es más anhelada llegará a hacer hermanos gemelos.
Viena (Austria), 9 de octubre de 1998



